Dilema (o carta para la ausencia)
A Gregorio Cruz
No-es-que-no-me-guste-es-que-te-extraño.
Mirando la silla tan sola y soleada.
Duele más que los espacios blancos
el vació que intentas llenar todos los días
-desde la cocina-
miro afuera y digo:
"¿como estará?"
(Y le cuento un cuento a tu sombra de las tres de la tarde).
Pero siempre sigo,
preguntándote si será prudente dejar aquel hueco vació
Mirando la silla tan sola y soleada.
Duele más que los espacios blancos
el vació que intentas llenar todos los días
-desde la cocina-
miro afuera y digo:
"¿como estará?"
(Y le cuento un cuento a tu sombra de las tres de la tarde).
Pero siempre sigo,
preguntándote si será prudente dejar aquel hueco vació
cuando
vas al siguiente
a aquel otro vació que proclama tu presencia:
-tu Corazón vacilante que no soporta soledades-.
a aquel otro vació que proclama tu presencia:
-tu Corazón vacilante que no soporta soledades-.
Estas
aquí y estas allá en ningún sitio.
Do quiera que vallas duele más el eco
las resonancias de luces, reflejo-recuerdo;
¿porqué no te gusta irte sin despedirte?
Do quiera que vallas duele más el eco
las resonancias de luces, reflejo-recuerdo;
¿porqué no te gusta irte sin despedirte?
Tu
adios es la resonancia del eco
-Ni
siquiera el eco-
A donde quiera que vas siempre quedas,
tratando de llenar abismos.
Miro afuera y digo,
¿Dónde
estarás?
¿Donde estará?
el infinito amor de tu presencia.




